EL CAPITAL, EL TRABAJO Y LA OCUPACIÓN
El capital en sí no es un problema, la dificultad radica en su mala utilización. Si a ver vamos, el primer capitalista es el “Ser Universal”, que posee todos los tesoros naturales renovables y no renovables del planeta, y los capitales económicos, es el dueño de todo. Pero este capital está a disposición de todos los que quieran usarlo, trabajarlo, invertirlo, multiplicarlo, beneficiarse de él, y no hay inconvenientes.
El conflicto viene cuando el ser humano egoísta, egotista, acapara la economía, el capital, los recursos, solo para su beneficio o el de su clase, fracción política o religiosa, formando un monopolio en el que solo algunos se benefician y los demás quedan excluidos. Esto no solo sucede en determinados sistemas políticos, religiosos o consorcios económicos, sino en casi todos los renglones de la vida, ya que el problema de la distribución de las riquezas a veces no es comprendido correctamente por la mente de los políticos y de los empresarios, y ni siquiera por los religiosos, sino por personas de una alta medida evolutiva a nivel del Alma.
El trabajo, como medio de sustento debe ser orientado de acuerdo a la naturaleza del Rayo de la personalidad y del Alma de cada individuo, y a las tendencias naturales de su “Ser Interno”, de tal forma que fluya de él no como esfuerzo, sino como disfrute.
Extraído del Libro “D. K. MASTER”, de Rubén Cedeño.
Editorial Metafísica.

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